La muerte súbita cardiaca es una de las principales causas de fallecimiento en Europa y puede ocurrir en cualquier lugar, incluso en el trabajo. Contar con un desfibrilador externo semiautomático (DESA) es una medida que salva vidas, aunque su obligatoriedad no está regulada de manera uniforme en toda España.
El Real Decreto 365/2009 establece las condiciones básicas para el uso de desfibriladores fuera del ámbito sanitario, pero la normativa depende de cada comunidad autónoma, lo que ha generado un mapa desigual de cardio protección. Algunas comunidades exigen su instalación en determinados espacios de trabajo, mientras que otras solo la recomiendan.
Actualmente, doce comunidades autónomas cuentan con regulación obligatoria para disponer de DESA en ciertos lugares: Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco. Los criterios varían según el territorio; por ejemplo, Navarra obliga a empresas con más de 700 empleados, mientras que Madrid y Extremadura lo hacen desde 250 trabajadores. En otros casos, la obligatoriedad se centra en lugares con gran afluencia de público, como instalaciones deportivas, estaciones de transporte, grandes superficies o centros educativos.
Por otro lado, territorios como Baleares, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, La Rioja, Ceuta y Melilla mantienen la instalación de DESA de manera voluntaria, promoviendo el cardio protección a través de campañas y ayudas sin exigirlo legalmente.
Esta diversidad normativa supone un reto para las empresas que operan en varias comunidades. Más allá de la obligación legal, contar con un DESA, formar al personal en RCP y registrar el dispositivo en la autoridad sanitaria autonómica convierte a cualquier empresa en un espacio verdaderamente cardio protegido.
Desde Europreven, destacan que la prevención es una inversión en vida. Contar con desfibriladores en el trabajo no es un gasto, sino un compromiso con la seguridad y la confianza de las personas. Cada minuto cuenta cuando se produce una parada cardiorrespiratoria, y disponer de un DESA puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Porque la prevención también significa estar preparados para actuar en una emergencia vital.