Cumplir 25 años formando parte de una asociación empresarial significa mucho más que una trayectoria compartida: representa compromiso, colaboración y una apuesta continua por el crecimiento colectivo. Conversamos con Samuel Mayordomo, CEO de MOÑITA sobre su experiencia y el valor del asociacionismo empresarial.
1.- ¿Qué les llevó a incorporarse a la asociación hace 25 años?
Nuestra incorporación a ASPEC respondió a una convicción muy clara: la necesidad de participar activamente en la mejora conjunta del sector. Entendíamos que formar parte de una asociación profesional era una forma de contribuir a establecer criterios de buenas prácticas, compartir experiencias, contrastar puntos de vista y fortalecer la relación con otras empresas y profesionales que desarrollan una actividad similar a la nuestra.
Desde el principio vimos ASPEC como un espacio necesario para avanzar colectivamente, ordenar el sector, elevar los estándares de calidad y seguridad, y generar un marco de colaboración entre empresas que, aunque competimos en el mercado, compartimos muchos retos comunes.
2.- ¿Cómo era la empresa y el entorno empresarial en aquel momento?
Moñita es una empresa con una larga trayectoria. Aunque celebramos ahora 25 años dentro de ASPEC, nuestra historia se remonta a hace 85 años. Desde entonces seguimos conservando los mismos valores que nos han traído hasta aquí: voluntad de servicio, seriedad, capacidad de trabajo y honestidad.
Lo que sí ha cambiado mucho es la forma de trabajar. Hemos sabido conjugar esos valores tradicionales con una modernización progresiva de nuestros procesos, una mayor capacidad técnica y una presencia cada vez más importante de la tecnología en nuestro día a día. Hoy la empresa cuenta con herramientas, procedimientos y capacidades que hace 25 años eran impensables.
También el sector ha cambiado de manera muy significativa. En estos años se ha producido una evolución muy positiva hacia una mayor profesionalización. La seguridad de las instalaciones y la seguridad durante el montaje se han convertido en elementos primordiales de nuestra actividad. El nivel técnico ha aumentado, los clientes son más exigentes y el listón de calidad es cada día más alto. Todo ello ha contribuido a dignificar y fortalecer nuestro sector.
3.- ¿Qué ha significado para vosotros formar parte de la asociación durante todos estos años? ¿Qué momentos compartidos recuerdan especialmente?
Para nosotros, pertenecer a ASPEC ha sido siempre muy gratificante, tanto en lo personal como en lo profesional. En la asociación hemos conocido a personas estupendas y a grandes profesionales del sector, compañeros de viaje magníficos en este recorrido de ir mejorando las cosas poco a poco, día a día.
También lo hemos vivido casi como un deber, de ahí nuestra participación en la Junta Directiva de ASPEC y en el Comité, ha sido nuestra de aportar un granito de arena a la mejora del sector, de participar en las conversaciones importantes y de contribuir, desde nuestra experiencia, a que la actividad avance con mayor profesionalidad, seguridad y reconocimiento.
Recordamos especialmente el primer Foro ASPEC, el primer Summit ASPEC y todos aquellos encuentros que han servido para reunir al sector, compartir inquietudes y mirar hacia adelante. Pero también recordamos los momentos difíciles, porque precisamente esos momentos son los que nos hacen valorar todavía más todo lo conseguido hasta ahora.
5.- ¿Cómo les ha acompañado la asociación en etapas de cambio o dificultad?
En etapas de cambio y dificultad, ASPEC ha sido siempre un lugar donde contrastar ideas, opiniones y estrategias para afrontar las vicisitudes propias de nuestro sector. Ha sido un punto de encuentro en el que poder escuchar a otros empresarios, compartir preocupaciones y buscar respuestas comunes ante situaciones complejas.
Durante la pandemia del COVID, por ejemplo, la asociación desempeñó un papel especialmente importante. Desde ASPEC se trasladó a los asociados cualquier medida gubernamental orientada al apoyo y mejora de las empresas, y en sentido inverso también se hizo llegar a las instituciones cuáles eran los problemas graves y las necesidades reales del sector en un momento crítico.
Ese papel de interlocución, información y acompañamiento resulta fundamental en situaciones de incertidumbre. Una empresa sola puede tener dificultades para hacerse oír, pero una asociación bien articulada permite canalizar mejor las necesidades comunes y defender con mayor fuerza los intereses del conjunto.
6.- ¿Qué iniciativas, servicios o espacios de encuentro han sido más valiosos? ¿Qué papel han jugado las relaciones generadas dentro de la asociación?
Sin duda, los foros han sido uno de los espacios más valiosos. Han funcionado como lugar de encuentro y reunión entre asociados, clientes, proveedores e instituciones. Son una magnífica oportunidad para establecer colaboraciones, tomarle el pulso al sector y observar su evolución, sus tendencias y sus retos de futuro.
La asociación también ha sido un espacio clave para estrechar lazos con otras empresas. En nuestro sector, donde muchas veces trabajamos con plazos exigentes, montajes complejos y necesidades en distintos puntos de España, contar con relaciones de confianza es muy importante. ASPEC ha facilitado que las empresas nos conozcamos mejor y podamos echarnos una mano cuando es necesario.
Ese clima de colaboración, más allá de la competencia natural entre empresas, es uno de los grandes valores de la asociación. Nos permite crecer como sector y responder mejor ante las necesidades de nuestros clientes.
7.- ¿Cómo influye una asociación empresarial en el desarrollo económico y social?
Una asociación empresarial influye de manera decisiva en el desarrollo económico y social porque ayuda a ordenar un sector, a elevar sus estándares y a generar confianza. Cuando las empresas se agrupan, comparten conocimiento, detectan problemas comunes y trabajan sobre buenas prácticas, el resultado beneficia no solo a las propias empresas, sino también a clientes, trabajadores, proveedores e instituciones.
En nuestro caso, una asociación como ASPEC contribuye a mejorar la profesionalización del sector de las carpas, instalaciones temporales y servicios auxiliares. Impulsa la seguridad, la calidad, la formación, la innovación y la interlocución con las administraciones. Todo ello tiene un impacto directo en la economía, en el empleo y en la percepción social de nuestra actividad.
Además, el asociacionismo permite que sectores muy especializados tengan una voz colectiva. Esa voz es necesaria para explicar bien nuestra realidad, defender nuestras necesidades y aportar soluciones constructivas al conjunto de la sociedad.
8.- ¿Qué les hace seguir formando parte de la asociación después de 25 años?
Seguimos formando parte de ASPEC porque creemos en el valor del trabajo colectivo. Después de 25 años, seguimos pensando que la asociación es un espacio necesario para compartir experiencias, afrontar retos comunes y seguir elevando el nivel del sector.
También continuamos porque nos sentimos parte de una trayectoria compartida. Hemos visto crecer la asociación, hemos vivido momentos buenos y momentos difíciles, y seguimos convencidos de que queda mucho por hacer. La evolución del sector exige seguir trabajando en seguridad, profesionalización, formación, calidad, innovación y reconocimiento institucional.
Para Moñita, estar en ASPEC sigue teniendo sentido porque nos permite contribuir, aprender, colaborar y mantenernos conectados con una realidad sectorial que va mucho más allá de nuestra propia empresa.
9.- ¿Qué mensaje darían a empresas que todavía no participan en asociaciones empresariales?
Les diríamos que participar en una asociación empresarial es una decisión muy positiva. A veces, desde fuera, puede parecer que una asociación es solo un espacio institucional, pero en realidad es mucho más: es un lugar donde compartir conocimiento, generar relaciones, aprender de otros profesionales y contribuir a mejorar el entorno en el que todos trabajamos.
Formar parte de una asociación no significa únicamente recibir servicios o información. Significa también implicarse, aportar experiencia, escuchar otros puntos de vista y ayudar a construir un sector más fuerte, más seguro y más profesional.
Nuestro mensaje sería claro: merece la pena asociarse. Las empresas que participan activamente en su sector están mejor preparadas para afrontar los cambios, tienen más capacidad de interlocución y contribuyen a que la actividad sea reconocida con el rigor y la importancia que merece.